Arteterapia a muchas voces

A partir de un proceso de creación con los estudiantes de 1º de Arteterapia, turno mañana, en CEIAC, construimos una instalación colectiva en el aula como inicio a la carrera. A lo largo de más de un mes de trabajar registros sensopercetivos, desarrollar la escritura y la reescritura y conjugar el diseño con distintas intervenciones plástico-sonoras, transformamos un ejercicio terapéutico individual en un trabajo artístico grupal. Acompañados por debates, reflexiones y lectura bibliográfica, compartimos una parte del proceso registrado en imágenes y algunas reflexiones escritas por los alumnos.

“Sería cómodo poder ser caos

 para empezar”

J. P. Klein

  1. Definiciones y vivencias

El arteterapia (AT) facilita posibilidades nuevas de autoconocimiento y transformación a través de distintos recursos artísticos. Es una técnica psicoterapéutica (Marxen) que se encuentra comprometida con el proceso creativo (Magnasco). Las expresiones no verbales ocupan el lugar de la puesta en forma de lo impensado, lo indecible, modificando la posición del sujeto. Lo ideal es acompañarlo sutilmente en su transformación y guiarlo para que pueda despegarse [poco a poco] de la obra.  El arte otorga a la práctica el poder de romper con un rótulo social y hacer algo sobre sí mismo, para ubicarse frente a la sociedad como una persona creativa y comunicativa. [Es decir,] se propone como una opción de tratamiento frente a un problema.

Más allá de la obra en sí, el centro es el sujeto, en forma de imagen, de significación. Se facilita el desplazamiento de la energía funcional hacia la imagen y la palabra, y en medida que se instaure una situación transferencial, es decir amorosa, debe ser comprendida como signos en distintos registros. El AT permite el paso de un lenguaje a otro, gracias al viaje que se propone entre diversos tipos de enunciados.

Para mí, se trata de soltar, de liberar lo que me molesta. Del grupo aprendo mucho… A veces me llevo a la materia música significativa para m í y eso me conecta mucho con la escritura, o con los movimientos para expresarme corporalmente.  Otro ejemplo podría ser la escritura de una carta que escribimos para nosotros mismos, es un proceso doloroso de transitar porque surgen muchos recuerdos…previamente habíamos hecho un contra-relato que me ayudó a amigarme con mis defectos. También utilicé colores para representar la transformación que llevaré para reencontrarme conmigo misma, al final de la carrera.

Además en clase se trabajó mucho con la estrategia de pasar de primera a tercera persona, y vas haciendo distancia, por ejemplo, de cómo creés que sos y cómo creés que no sos. Esta distancia logra tratar y mostrar lo que no puede ser dicho y permite una mejora a nivel personal, y por tanto, social.

El AT utiliza herramientas artísticas para debilitar las defensas que obstruyen el proceso de subjetivación. Otro ejemplo, durante una actividad en la cual la música de Mercedes Sosa me conectó directamente con mis emociones, con mi subjetividad, rememorando situaciones de mi infancia.  Trabajamos la delimitación del espacio, la danza, la música de fondo, la fotografía y la palabra. Todas ellas relacionadas entre sí, trabajando todos nuestros sentimientos  y nuestra unidad, permitiéndonos ser uno con el cuerpo y registrándolo.

2. El rol a futuro

El AT no tiene como objetivo final la obtención de un objetivo estético sino que hace hincapié en el proceso creador. Esto es porque a través de dicho proceso se puede producir un cambio [en] la relación entre el consciente y el inconsciente. Por eso, el arteterapeuta acompaña en un rol que no debe ser demasiado complaciente, ni tampoco demasiado instructivo. [Para ello], creo que debe crear un espacio de producción creativa dentro del espacio físico de la consulta.

Siempre es posible improvisar una actividad con imaginación. Esto no quiere decir que producciones sean sin esfuerzo requerido, sino que se trata de un equilibrio complejo para profundizar en lo interior [de forma indirecta]. Por otro lado, como afirma Katz “el terapeuta debe estar en estado de receptividad hacia el otro, estar disponible al encuentro emocional”. En cada clase se puede desarrollar y potenciar más la expresión, logrando  que sea un canal de comunicación y relajación.  El paciente o alumno utiliza el arte como medio para poder observar frustraciones, inhibiciones, conflictos internos. La intervención terapéutica siempre tiene efectos en el otro, por lo que las actividades van a tener que ser accesibles para la satisfacción del trabajo creativo. Nosotros, como futuros arteterapeutas, mediante la empatía, debemos acompañar en los riesgos y esperar al paciente, sin apurarlo, tolerando su necesidad de esconderse y de ser hallado.

Colectivo Interdisciplinario “Arte, educación y memoria”[1]

La vida de mi memoria

es mi vida,

el olvido es

arrancarnos la vida

dos veces.

Movidas por el contexto político-social actual, por nuestras inquietudes como agentes de la cultura y por las contradicciones propias de nuestra clase, decidimos agruparnos para observar, experimentar e investigar los lazos entre la memoria, la educación y las artes. Por medio de un pequeño colectivo de trabajo autogestivo e integrado por docentes y artistas de distintos ámbitos, nos propusimos una labor de investigación en torno las formas que toma la memoria y su relación con las artes. El desafío no solo es poner en acto los deseos propios y del grupo sino un empezar a vincularnos de otra manera con nuestros campos de pertenencia para acercar el arte a su anclaje popular.

IMG-20170509-WA0020.jpg Cortesía: Germán Echave

Primer motor

¿Cómo nos construyen los relatos particulares?¿Cómo se construyen los relatos colectivos?¿Cómo operan los relatos dominantes?¿Quién hace memoria por nosotrxs?¿Cómo incide nuestro imaginario en nuestros cuerpos y cómo impacta en el cuerpo social?

Durante los primeros tres meses participamos de la confección del proyecto junto con varias colegas con quienes los puntos en común se volvían cada vez más sólidos y satisfactorios. Café de por medio, mates en una casa o en un bar distinto cada vez, libros que empezaron a circular, ideas y poemas espontáneos, por skype y whatssapp, nos llevaron a poder compartir recorridos, delimitar intereses, amplificar y diversificar estrategias. Una amiga trajo a otra amiga, esa amiga a otra amiga, y así sucesivamente, el contacto entre una y la otra[2], permitió empezar a recorrer un camino trazado por cada una y a la vez, por todas. Somos docentes y aprendices, compañeras y gestoras, hermanas de un nacimiento en colaboración, por urgencia y hartazgo, por un empuje y un entusiasmo inmediato de que este estar sea un acto de mayor escucha para con las necesidades de nuestro tiempo.

Todo está guardado en la memoria

Consideramos que el pasado como reservorio potencial de nuestra identidad permite actualizar una forma de hacer arte y de acercar a cada sujeto cultural a su lugar de origen: las raíces más profundas de la sociedad latinoamericana. ¿Qué voces relatan nuestra historia y nuestra forma de expresarla? Identidad, lenguaje y memoria son las claves fundamentales del presente proyecto con un carácter predominantemente político, pedagógico y social. A grandes rasgos, se pretende distinguir y articular la memoria individual, social e histórica. Específicamente se trabaja con las huellas en los relatos orales y escritos, incluso del cuerpo en otros soportes ya que la memoria “no son solo huellas sino recuerdos de esas huellas”. Tal como afirma Jean Pierre Changeax, reconstruir la historia supone buscar un sentido, aunque inestable, para construir un proyecto sensato que nos permita actuar mejor. Multiplicar memorias será la tarea para trabajar cuerpo a cuerpo y en el hacer, reconocer de dónde venimos y quiénes somos. La memoria nos empuja a la vez que nos insiste en que volvamos a ella, que la escuchemos, que la mantengamos viva. El lugar donde están todas las voces y que aunque suenen como ecos lejanos, todavía rondan de forma presente.

Nuestro objetivo es desarrollar una pedagogía para problematizar por medio de distintos estímulos y actividades creativas, el inconsciente colectivo. Para ello elaboramos una planificación conformada por cuatro bloques temáticos y dividida en parejas pedagógicas para que la responsabilidad sea equitativa. Se trata de un taller de formación, que supone roles rotativos y diferenciados.

Partimos de algunos acuerdos tales como la interdisciplinariedad, el arte desde su aspecto revolucionario y la relación entre pedagogía y anclaje social. La práctica nos demostró que el punto de partida definitivo es la escucha, por ejemplo: dejar de interrumpirnos al hablar, darle tiempo al debate o elegir entre todas cuál era un rumbo verdaderamente posible y en consecuencia, constructivo.

Todos los encuentros suponen además de compartir el desayuno de los lunes, una práctica, un acompañamiento teórico – ya sea de lectura, audiovisual, etc.- y un debate final. Tanto los momentos vivenciales como la planificación proponen ejercitar la memoria: desde recuperar los encuentros anteriores, hasta elaborar registros ya sean formales, ya sean creativos o azarosos. Poco a poco nuestras voces empiezan a resonar en común, en búsqueda de estrategias pedagógicas que permitan al arte no separarse de su origen singular, latinoamericano y humano.

Tramo uno:  imágenes escritas

Este primer ensayo que decidimos publicar como grupo, da cuenta de una serie de registros sistematizados para poner en práctica la memoria inmediata, de voces acalladas. Se trata de escribir nuestra historia, como emergente personal y colectivo, por medio de figuras. Aprender a escribir con imágenes. Imágenes entendidas como unidades espacio temporales de significación. Nuestra premisa fue: “Cada recurso se contempla como una hebra con la que podemos unir nuestro discurso, en algunos casos prevalecerá la imagen para transmitir ciertas ideas, para explotar determinados conceptos, y en otros momentos la palabra, tanto escrita como escuchada, servirá para articular otros contenidos del mismo discurso”[3]. En definitiva: el detalle, la sucesión de instantes, la memoria fotográfica, la historia. A continuación un primer resultado:

Instantánea I

Cerrar los ojos y creer en algo.

Instantánea II

Los primeros encuentros, para mí, son un nacimiento.

Instantánea III

Algunas imágenes, que rondan mi memoria sin haberlas llamado, salen entre las palabras.

Instantánea IV

Comenzar de nuevo, un nacimiento, un inicio. Una ronda.

Rondar para salir de nosotras y entrar en relación con la otra.

Instantánea V

Puño en alto, grito, pañuelos en la cabeza: madre e hija en una marcha. Carteles de fondo, ellas en primer plano.

Instantánea VI

La ronda en el patio.

¿Estas tres fotografías tienen algo en común?

¿Juntas, en sucesión, pueden relatar una historia, un relato?

Instantánea VII

Despertando cada instante mi cámara fotográfica interior:

una viejita sin dientes,

una tonada chilena.

Instantánea VIII

Lo releo y no es tal cual lo vivido.

Instantánea IX

Creo que recuerdo por la manera en que fueron los diálogos, por la sonoridad de las palabras, no las puedo transcribir, recuerdo la humedad de esa mañana… se llena de inquietudes compartidas…

Instantánea X

¿Una persona muere si su recuerdo se mantiene vivo?

Instantánea XI

Un militar abraza a una mujer que tiene un pañuelo blanco en la cabeza. Alrededor de ellos otras madres, abuelas, también con pañuelo blanco en la cabeza.

Instantánea XII

Somos el devenir de nuestros padres, del lugar donde nacimos.

Instantánea XIII

De nuestras curiosidades, dudas y miedos también.

Instantánea XIV

¿Mi identidad realmente es mía?

Instantánea XV

Lo lindo de ser diferentes: lo que nos salva.

Instantánea XVI

Todo lo que me hace dar cuenta de la ausencia, en verdad, esta trayéndolo a mi memoria a mí.

Instantánea XVII

Un simple recuerdo des-negado puede despertar un mundo entero.

Instantánea XVIII

Estamos sentadas mi hermana y yo.

 

Instantánea XIX

El padre de mi compañera fue torturado.

Instantánea XX

Su relato nos enmudece.

Instantánea XXI

Cuerpo mimado. Cuerpo calmado. Cuerpo chiquito.

Instantánea XXII

Cuerpo menor al otro cuerpo.

Instantánea XXIII

Recuperar la ternura ¡y a sanar!

Instantánea XXIV

Compartirse al otro en los tesoros que guardamos.

 

Instantánea XV

Hacer puentes entre una cosa y otra. Entre una historia a otra.

 

Instantánea XXVI

Lo más lindo de un primer encuentro, como todo nacimiento, es que es único y para siempre.

Conclusiones: armar una nueva fotografía

Una voz compartida, en el centro de la ronda, mínimamente amplificada, pero ampliamente escuchada, haciéndose presente y eco a la vez. Los distintos puntos de vista de un mismo hecho histórico social se hacen eco en nosotras. Ecos y resonancias vibratorias se vuelven piel y lenguaje. Se vuelven cuerpo. Nos vamos sensibles, recordar y hacer memoria tiene que ver con conocernos.

Partiendo de esa imagen-recuerdo, encontramos en nuestros apuntes escritos: “olvidar es recordar, cuando te das cuenta que te olvidaste, empezás a recordar”. Una voz es la voz de todas. Tal vez estar acá es la necesidad que tenemos todas de recordar, de dar luz a las huellas de la memoria individual y social histórica. ¿Para qué?  Estamos en ronda, para hacer la libertad. Nos miramos, somos hermanas del Sur de América, para dejar de estar solas y dar a luz a la lucha colectiva que hoy ya lleva a cuestas 40 años de historia.

***

[1] Componen actualmente el grupo Julieta Martínez, Silvina Biondi, Gabriela Amaro, Micaela Córdoba, Celeste Seijo y Victoria Alcala

[2] Gracias Flor Ordoqui y Lu Vera

[3] Pantoja Chaves (2007). La imagen como escritura. El discurso visual para la historia. Antonio. Norba, Revista de Historia, ISSN 0213-375K, Vol 20, pág. 199.

Pliegue-despliegue y despegue

En 1961 Yuri Gagarin es el primer hombre en viajar al espacio, dos años después, Valentina Tereshkova la primera mujer y en 1980 Arnaldo Tamayo fue el primer latinoamericano (negro y cubano). En 1969 Armstrong fue el primero en pisar la luna, pero mientras la ciencia avanzaba, la danza no se quedaba atrás: para ese entonces ya muchos bailarines habían hecho de lo suyo en diferentes espacios planos del planeta Tierra.
Los bailarines tienen sus métodos propios para el despegue.
El peso, la gravedad, la tierra y sus materias: cuerpos que pesan, tiemblan y vuelan son parte de las condiciones que llevan a los hombres a los confines del espacio; todo es cuestión de despegar –plegarse y desplegar-.

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“EL CRONOTOPOS DE LA DANZA O LA DANZA COMO TEXTO”

Archi-Piel-Lago en Espacio 33
Presentación jueves 13.10.16 | 20.30 hrs.
Fotografía: “Cosecha de papeles” de Matilde Marín.
Reserva tus entradas: entradasarchipielago@gmail.com
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En base de una investigación teórica se propone una puesta en acto para ilustrar los puntos clave del trabajo académico. La intérprete en escena hará hincapié en dos ejes. Primero, la relación entre palabra y cuerpo como una posibilidad de intersección “entre” dos disciplinas. El cruce de lenguajes buscará una estética inespecífica en torno a lo íntimo. Segundo, la posibilidad de transposición: “estar acá” es una forma de escribir el movimiento.
La escena será un riesgo, un punto de partida, un romper el espacio vacío, una no síntesis a favor de ese incesante seguir agujereando las posibilidades del decir, la danza como texto.

Pequeño solo donde rastrillar memorias

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Pieza de danza que surge como una recopilación autoficcional de recuerdos y voces fragmentadas. Lenguaje, identidad y memoria en un cuerpo que se pregunta qué elegimos recordar. Se invita al espectador a una intimidad compartida.

FICHA TÉCNICA
Dirección, idea e interpretación: Victoria Alcala
Colaboración artística, asesoramiento coreográfico y asistencia general: Julieta Romano
Asistencia dramatúrgica y comunicación: Silvina Biondi
Fotografía y video: Rosario Pasquale
Agradecimientos: Victoria Di Donato, Paula Cantero, Yalile Ana, Lucía Vázquez, Café Müller, Centro Cultural Borges.
Dedicada a Alicia Terzián

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