Colectivo Interdisciplinario “Arte, educación y memoria”[1]

La vida de mi memoria

es mi vida,

el olvido es

arrancarnos la vida

dos veces.

Movidas por el contexto político-social actual, por nuestras inquietudes como agentes de la cultura y por las contradicciones propias de nuestra clase, decidimos agruparnos para observar, experimentar e investigar los lazos entre la memoria, la educación y las artes. Por medio de un pequeño colectivo de trabajo autogestivo e integrado por docentes y artistas de distintos ámbitos, nos propusimos una labor de investigación en torno las formas que toma la memoria y su relación con las artes. El desafío no solo es poner en acto los deseos propios y del grupo sino un empezar a vincularnos de otra manera con nuestros campos de pertenencia para acercar el arte a su anclaje popular.

IMG-20170509-WA0020.jpg Cortesía: Germán Echave

Primer motor

¿Cómo nos construyen los relatos particulares?¿Cómo se construyen los relatos colectivos?¿Cómo operan los relatos dominantes?¿Quién hace memoria por nosotrxs?¿Cómo incide nuestro imaginario en nuestros cuerpos y cómo impacta en el cuerpo social?

Durante los primeros tres meses participamos de la confección del proyecto junto con varias colegas con quienes los puntos en común se volvían cada vez más sólidos y satisfactorios. Café de por medio, mates en una casa o en un bar distinto cada vez, libros que empezaron a circular, ideas y poemas espontáneos, por skype y whatssapp, nos llevaron a poder compartir recorridos, delimitar intereses, amplificar y diversificar estrategias. Una amiga trajo a otra amiga, esa amiga a otra amiga, y así sucesivamente, el contacto entre una y la otra[2], permitió empezar a recorrer un camino trazado por cada una y a la vez, por todas. Somos docentes y aprendices, compañeras y gestoras, hermanas de un nacimiento en colaboración, por urgencia y hartazgo, por un empuje y un entusiasmo inmediato de que este estar sea un acto de mayor escucha para con las necesidades de nuestro tiempo.

Todo está guardado en la memoria

Consideramos que el pasado como reservorio potencial de nuestra identidad permite actualizar una forma de hacer arte y de acercar a cada sujeto cultural a su lugar de origen: las raíces más profundas de la sociedad latinoamericana. ¿Qué voces relatan nuestra historia y nuestra forma de expresarla? Identidad, lenguaje y memoria son las claves fundamentales del presente proyecto con un carácter predominantemente político, pedagógico y social. A grandes rasgos, se pretende distinguir y articular la memoria individual, social e histórica. Específicamente se trabaja con las huellas en los relatos orales y escritos, incluso del cuerpo en otros soportes ya que la memoria “no son solo huellas sino recuerdos de esas huellas”. Tal como afirma Jean Pierre Changeax, reconstruir la historia supone buscar un sentido, aunque inestable, para construir un proyecto sensato que nos permita actuar mejor. Multiplicar memorias será la tarea para trabajar cuerpo a cuerpo y en el hacer, reconocer de dónde venimos y quiénes somos. La memoria nos empuja a la vez que nos insiste en que volvamos a ella, que la escuchemos, que la mantengamos viva. El lugar donde están todas las voces y que aunque suenen como ecos lejanos, todavía rondan de forma presente.

Nuestro objetivo es desarrollar una pedagogía para problematizar por medio de distintos estímulos y actividades creativas, el inconsciente colectivo. Para ello elaboramos una planificación conformada por cuatro bloques temáticos y dividida en parejas pedagógicas para que la responsabilidad sea equitativa. Se trata de un taller de formación, que supone roles rotativos y diferenciados.

Partimos de algunos acuerdos tales como la interdisciplinariedad, el arte desde su aspecto revolucionario y la relación entre pedagogía y anclaje social. La práctica nos demostró que el punto de partida definitivo es la escucha, por ejemplo: dejar de interrumpirnos al hablar, darle tiempo al debate o elegir entre todas cuál era un rumbo verdaderamente posible y en consecuencia, constructivo.

Todos los encuentros suponen además de compartir el desayuno de los lunes, una práctica, un acompañamiento teórico – ya sea de lectura, audiovisual, etc.- y un debate final. Tanto los momentos vivenciales como la planificación proponen ejercitar la memoria: desde recuperar los encuentros anteriores, hasta elaborar registros ya sean formales, ya sean creativos o azarosos. Poco a poco nuestras voces empiezan a resonar en común, en búsqueda de estrategias pedagógicas que permitan al arte no separarse de su origen singular, latinoamericano y humano.

Tramo uno:  imágenes escritas

Este primer ensayo que decidimos publicar como grupo, da cuenta de una serie de registros sistematizados para poner en práctica la memoria inmediata, de voces acalladas. Se trata de escribir nuestra historia, como emergente personal y colectivo, por medio de figuras. Aprender a escribir con imágenes. Imágenes entendidas como unidades espacio temporales de significación. Nuestra premisa fue: “Cada recurso se contempla como una hebra con la que podemos unir nuestro discurso, en algunos casos prevalecerá la imagen para transmitir ciertas ideas, para explotar determinados conceptos, y en otros momentos la palabra, tanto escrita como escuchada, servirá para articular otros contenidos del mismo discurso”[3]. En definitiva: el detalle, la sucesión de instantes, la memoria fotográfica, la historia. A continuación un primer resultado:

Instantánea I

Cerrar los ojos y creer en algo.

Instantánea II

Los primeros encuentros, para mí, son un nacimiento.

Instantánea III

Algunas imágenes, que rondan mi memoria sin haberlas llamado, salen entre las palabras.

Instantánea IV

Comenzar de nuevo, un nacimiento, un inicio. Una ronda.

Rondar para salir de nosotras y entrar en relación con la otra.

Instantánea V

Puño en alto, grito, pañuelos en la cabeza: madre e hija en una marcha. Carteles de fondo, ellas en primer plano.

Instantánea VI

La ronda en el patio.

¿Estas tres fotografías tienen algo en común?

¿Juntas, en sucesión, pueden relatar una historia, un relato?

Instantánea VII

Despertando cada instante mi cámara fotográfica interior:

una viejita sin dientes,

una tonada chilena.

Instantánea VIII

Lo releo y no es tal cual lo vivido.

Instantánea IX

Creo que recuerdo por la manera en que fueron los diálogos, por la sonoridad de las palabras, no las puedo transcribir, recuerdo la humedad de esa mañana… se llena de inquietudes compartidas…

Instantánea X

¿Una persona muere si su recuerdo se mantiene vivo?

Instantánea XI

Un militar abraza a una mujer que tiene un pañuelo blanco en la cabeza. Alrededor de ellos otras madres, abuelas, también con pañuelo blanco en la cabeza.

Instantánea XII

Somos el devenir de nuestros padres, del lugar donde nacimos.

Instantánea XIII

De nuestras curiosidades, dudas y miedos también.

Instantánea XIV

¿Mi identidad realmente es mía?

Instantánea XV

Lo lindo de ser diferentes: lo que nos salva.

Instantánea XVI

Todo lo que me hace dar cuenta de la ausencia, en verdad, esta trayéndolo a mi memoria a mí.

Instantánea XVII

Un simple recuerdo des-negado puede despertar un mundo entero.

Instantánea XVIII

Estamos sentadas mi hermana y yo.

 

Instantánea XIX

El padre de mi compañera fue torturado.

Instantánea XX

Su relato nos enmudece.

Instantánea XXI

Cuerpo mimado. Cuerpo calmado. Cuerpo chiquito.

Instantánea XXII

Cuerpo menor al otro cuerpo.

Instantánea XXIII

Recuperar la ternura ¡y a sanar!

Instantánea XXIV

Compartirse al otro en los tesoros que guardamos.

 

Instantánea XV

Hacer puentes entre una cosa y otra. Entre una historia a otra.

 

Instantánea XXVI

Lo más lindo de un primer encuentro, como todo nacimiento, es que es único y para siempre.

Conclusiones: armar una nueva fotografía

Una voz compartida, en el centro de la ronda, mínimamente amplificada, pero ampliamente escuchada, haciéndose presente y eco a la vez. Los distintos puntos de vista de un mismo hecho histórico social se hacen eco en nosotras. Ecos y resonancias vibratorias se vuelven piel y lenguaje. Se vuelven cuerpo. Nos vamos sensibles, recordar y hacer memoria tiene que ver con conocernos.

Partiendo de esa imagen-recuerdo, encontramos en nuestros apuntes escritos: “olvidar es recordar, cuando te das cuenta que te olvidaste, empezás a recordar”. Una voz es la voz de todas. Tal vez estar acá es la necesidad que tenemos todas de recordar, de dar luz a las huellas de la memoria individual y social histórica. ¿Para qué?  Estamos en ronda, para hacer la libertad. Nos miramos, somos hermanas del Sur de América, para dejar de estar solas y dar a luz a la lucha colectiva que hoy ya lleva a cuestas 40 años de historia.

***

[1] Componen actualmente el grupo Julieta Martínez, Silvina Biondi, Gabriela Amaro, Micaela Córdoba, Celeste Seijo y Victoria Alcala

[2] Gracias Flor Ordoqui y Lu Vera

[3] Pantoja Chaves (2007). La imagen como escritura. El discurso visual para la historia. Antonio. Norba, Revista de Historia, ISSN 0213-375K, Vol 20, pág. 199.

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